Por esas horas andaba yo por unas arenas tambien. Con parates bien distintos parece ser, unas pesantes sin precedentes. Sabía que no lo estaba encontrando, que usted no andaba por estos pagos y que la pesadilla esa de aquellos monos en el arenal se realizaría.
Que eso que se acercaba no era el 80 relinchando contra el 19 por la nuestra inconfundible Sanguinaria, era otra cosa, eran otras formas, lo conocido se alejaba como cuando una pelota se pierde después de la primera rompiente en el Atlantico sur, se va y nunca mas regresará .
El pensamiento infantil nos dice que hara feliz a otra persona en Africa o las Islas Shetland del Sur, ba! Patrañas solamente. A quien quiero engañar? No espero en un anden en Acasuso o en La Lucila, es mas bien Rijswijk o Moerwijk, definitivamente mas cercano a ese primer escrito fundamental en el que al final del anden dice claramente “Tres Ballenas Blancas”.
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