viernes, 18 de diciembre de 2020

Pampas


  - ¿Entonces ahora las ballenas tendrian que escribir sobre la realidad? ¿vivimos en el tiempo de las ballenas?  ¿La era de las ballenas? ¿Esas fabulas colegialas sobre los monos de la calle pampa, la sanguinaria y la misticisima espada Zarragal?

- Si, la misma.  LLego el momento, dale agarra tus cosas que nos vamos. Tenes las llaves del auto?

- eh, si

- Vamos no preguntes boludces, apurate. No estoy jodiendo.

Parecia un domingo tranquilo, habiamos ido a la plaza, habia pasado por la fabrica de pastas y comprado ravioles nose que llevar, que agarro? La campera gorda, unas mudas de ropa y las mascarillas, que mierda las mascarillas..

Las ballenas, ¿van a esribir sobre estas cosas entonces? sobre el éxodo de la sanguinaria? ¿O sobre la confirmación de castidad de San Poly y sus combatientes? ¡Cuantas barbaridades decía esa noche! La misma imagen que tantas veces las ballenas recrearon. La frente pegada contra la ventana trasera del auto, los vidrios empanados, la ruta, la pampa entera y algunas horas para echar aquí pensando donde carajo estará la próxima destinación.

Me había quedado dormida, sin muchas ganas de pensar.

-Donde estamos?

-Falta poco.

Falta poco fueron 4 horas. Paramos una vez para mear y tomar un café. No se donde estamos, quizá ya ni me importe ahora. Llegamos.

La cantidad de cielo es notable…no parece tan malo.  Nunca estuve en un lugar así…de día. Podía respirar a gusto, los días se hacían cada vez mas largos y los cielos… los cielos me interpelaban a diario, sin embargo no podía dormir, sentía que solo era de día y cuando lograba cerrar los ojos y sentir cierta calma ya era la mañana siguiente. Resplandeciente, pero eterna, a las 12 comía y todavía quedaba mediodía. Intentar dormir la siesta era lo peor. El cansancio me azotaba.

-No quiero acordarme, ¿es este es un buen momento? Es un buen momento para mi, me quiero quedar. No se donde estamos, pero me quiero quedar.

Nadie me escuchaba, los días habían pasado en cantidades. No podía realmente distinguir entre estaciones y eso me desorientaba hasta darme placer.

¿Lo habría logrado entonces?  Se han callado los cantos encelados provenientes de la desembocadura del arroyo Pampa. ¡Oh, Mula Plateada si que has brillado sobre sus lomos! ¿que has hecho de estas aguas marrones?

Podrían volver en cualquier momento, son parte de mi historia. Una Pampa no detiene a las ballenas y hasta algunos viejos dicen que el buque del capitán Hudson aun navega en alguna Pampa. “La Pampa” ya no sabemos cual es. Esta por ejemplo no tiene estaciones, por ende, tampoco se cual es.

La casa es como se la imaginas, nada muy especial. Hay una pequeña galería con una parra y un piso de ladrillos. Las paredes tienen una humedad y las puertas y marcos son de un rojo bastante desgastado. En la cocina hay latas de galletitas como la de los almacenes que podía haber en Saavedra.

Los días seguían pasando en cantidades. Se escucha un auto..

 


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